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jueves, 26 de abril de 2012

Derecha o izquierda...


...A la derecha hay un sueño y en la izquierda la realidad. Ninguno de los dos lados parece excesivamente prometedor, sé que el sueño no se hará realidad y que la realidad jamás se parecerá a un sueño. Aun así, no sé por cual de ambos decantarme.

Recuerdos...


...En los últimos días el frío caló hondo en mi corazón y te miro, como últimamente...sin protestar, esta noche no estás sola, te acompaño silenciosa, y empezamos a hablar...algunos dirán que estoy loca, otros que qué más da...a mi me gusta sonreírte y explicarte mis cosas, nada más!!

(...)

Nunca Te Olvidaré...


Pueden pasar tres mil años. pueden besarte otros labios, pero nunca te olvidaré. 
Puedo morirme mañana. puede secarse mi alma, pero nunco te olvidaré. 
Pueden borrar mi memoria. pueden robarme tu historia, pero nunca te olvidaré. 
Cómo olvidar tu sonrisa. cómo olvidar tu miradas. cómo olvidar que rezaba para que no te marcharas. 
Cómo olvidar tus locuras. cómo olvidar que volabas. cómo olvidar que aún te quiero más que a vivir, más que a nada. 
Puedes echarme de tu vida. puedes negar que me querías, pero nunca te olvidaré. sabes que nunca te olvidaré. 

(Enrique Iglesias - Nunca Te Olvidaré . )

jueves, 19 de abril de 2012

Las profundidades de sus ojos


¿Qué se ocultaba en las profundidades de sus ojos, que su reflejo tanto deseaba descubrirlo ?
Sin embargo, los ojos que sostenían su mirada eran tan brillantes como de costumbre, su luz era fuego encendido.

El amor...el miedo.


"Por la misma apertura que entra el amor, se cuela el miedo.
Lo que te quiero decir, es que si eres capaz de amar mucho...también vas a sufrir mucho."

(El cuaderno de Maya - Isabel Allende)

jueves, 5 de abril de 2012

AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE




Cristo de la buena muerte,
el de la faz amorosa,
tronchada, como una rosa,
sobre el blanco cuerpo inerte
que en el madero reposa!

¡Cuerpo llagado de amores
yo te adoro y te sigo!
Yo, Señor de los señores,
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.

Quiero, en santo desvarío,
besando tu rostro frío,
besando tu cuerpo inerte,
llamarte mil veces mío...,
¡Cristo de la Buena Muerte!

A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría, mi dolor;
cuanto puedo y cuanto tengo;
cuanto me has dado, Señor.

Y a cambio de este alma llena
de amor que vengo a ofrecerte,
dame una vida serena
y una muerte santa y buena...
¡Cristo de la Buena Muerte!



(Poesía de Don José María Pemán.
A el Cristo de la Buena Muerte.
Pemán pidió que le leyeran este poema cuando estuviera muriendo.)




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